El pene del percebe como tema de conversación en las cenas familiares

Las Navidades, Fiestas de Fin de Año, Saturnales o como las vayáis a celebrar (hacedlo por lo menos con el Solsticio de Invierno, pedazo de ateos) ya están a la vuelta de la esquina. Muchos de nosotros asistiremos a cenas familiares, queramos o no, que constituyen unos acontecimientos bastante idiosincráticos merecedores por sí solos de varias tesis doctorales. En mi caso además (aunque me consta que no es nada original por mi parte), una o ambas de dichas cenas tan destacables va siempre acompañada de una discusión sobre política, generalmente entre mi señor padre y un servidor. La trifulca comienza siempre de la forma más insospechada, incluso a pesar de que ambas partes (o al menos la mía) hayamos hecho un ejercicio espiritual de contención previo, y de verdad que resulta sorprendente cómo los intrincados pseudópodos de un tema trivial acaban llevándote a “la que está liando Zapatero”, momento en el que, para qué mentir, entro al trapo como torito bravo cualquiera. Veamos, por ejemplo, esta hipotética aunque plausible escena que ilustra lo que puede ocurrir el próximo día 24:

Pariente 1: Pues sí que tuve suerte el otro día que me encontré cinco euros en el suelo
Pariente 2: Aprovecha y compra lotería a ver si te toca algo.
Pariente 1: ¡Qué va! No me ha tocado ni un reintegro en toda mi vida.
Pariente 2: Nada, que el azar no es lo tuyo.
Pariente 1: Pues no, yo en un casino, me arruinaba.
Papá copépodo: Uy, pues como los casinos esos que van a montar en Los Monegros.
Copépodo: (levanta una ceja)
Pariente 1: ¿El qué? yo no me he enterado.
Papá copépodo: Sí hombre, que quieren montar una ciudad como Las Vegas, que también está en un desierto, solo que aquí al lado. Una cosa espectacular.
Copépodo: (levanta la otra ceja)
Pariente 1: Hay que ver.
Pariente 2: Sí, es verdad, que va a modernizar y a traer progreso a toda esa zona.
Copépodo: (mordiéndose la lengua)
Papá copépodo: Que buena falta hacía, porque la verdad es que está todo eso pelado pelado. Total, para lo que hay mejor que se haga una buena infraestructura que dé dinero y active la economía.

(aquí ya me falla la transmisión sibilina, no puedo ver más allá de este punto, pero creo que es suficiente a modo ilustrativo)

Bien, pues yo tengo algunos recursos para intentar desviar los temas de conversación en estas ocasiones, que consisten en dar un poco la nota y cambiar tanto el tema que se está tratando que resulta más difícil que éste se torne peligroso, o simplemente, me sirve de entretenimiento para evadirme. Una de ellas es hablar del marisco, identificar las distintas especies de langostinos, gambas y carabineros que se está uno comiendo, enseñar al comensal curioso a distinguirlas para que no le den gato por liebre y hacer alguna disección de apéndices que otra (de esto hablé el año pasado). Para variar un poco en esta ocasión me dispongo a iniciar una experiencia piloto que os quiero transmitir por si os resulta de utilidad que está enfocada a trasladar la conversación al tamaño de los penes, con lo que entre la estupefación producida y el surrealismo de la situación se me hace poco probable que se acabe tarifando de política.

percebes1.jpg

Nunca pensaste que te serían tan útiles

Digamos que el plan de acción puede resumirse en los siguientes pasos:

1. Coger un percebe cuando la conversación empiece a ponerse fea

2. Dejar caer, como quien no quiere la cosa y para atraer la atención del personal, que los percebes pertenecen al grupo animal con el pene proporcionalmente más largo de la biosfera

3. Practicar la disección de un percebe con la simple ayuda de la cubertería de turno mientras se aportan hechos notables sobre el tamaño del pene o los cirrípedos o ambas cosas

4. Mostrar a la asombrada concurrencia el pene que con cuchillo y palillos se ha extirpado al desgraciado crustáceo y esperar que la mesa en pleno concluya que uno es un guarro o un depravado olvidando así el tema espinoso del que se partía

Veamos, pues, cómo llevar a cabo la hazaña expuesta:

Para comenzar, debemos tener claro qué es un percebe (Pollicipes cornucopia). Los percebes son crustáceos cirrípedos, aunque poco nos recuerdan a un camarón o un copépodo, lo que pasa es que se trata de un grupo muy aberrante que se ha metido en una carcasa de placas, pero básicamente, y como muy ilustrativamente dijo Louis Agassiz, son gambas haciendo el pino dentro de una casa de limo introduciendo comida a patadas dentro de su boca, (toma ya).

240px-haeckel_cirripedia.jpg

Preciosa lámina de cirrípedos de Ernst Haeckel

En efecto, la vida de los cirrípedos se inicia con una larva similar a la de los crustáceos más típicos, pero en una fase temprana, se fija al sustrato a la altura de las anténulas desarrollando (en el caso de los percebes) un carnoso pedúnculo que, a la hora de la verdad, es lo que acabamos comiéndonos (primer dato de relevancia: lo que nos comemos de los percebes son antenas hipertrofiadas). El resto del cuerpo de la “gambita” se rodea de placas que son las que conforman la parte dura del animal (capítulo, que se dice en zoología) y que encierran en realidad el cuerpo de esa gamba aberrante. Son las patitas de esa gamba, a modo de plumeros, las que con sus movimientos filtran del agua las partículas comestibles que acaba llevándose nuestro percebe a la boca, como muy bien dijo Agassiz.

Bien, ahora toca tener claro qué es un pene. Tú, el que se está riendo al fondo, a la próxima vas fuera ¿eh? Los penes, en realidad, son unos órganos bastante poco originales. La actitud original de los animales respecto a sus gametos, sobre todo cuando todos vivíamos en el agua, era la de soltarlos a las bravas en el mar y allí que cada uno se las componga. Muchos animales, sin embargo (y en especial los terrestres) acabaron desarrollando* una fecundación interna para que la concepción no fuse tan desangelada, y hete aquí que a muchos, e independientemente, les dio por elaborar un artilugio que inyectara los gametos masculinos en el cuerpo de la hembra para no tener que hacer trasbordos intermedios. Es decir, que penes hay de muchos tipos y que no es nada especialmente original de los mamíferos.

(*Nota aclaratoria: cuando digo que los animales “desarrollaron” nosequé o nosecuántos es una manera de hablar, no vaya a ser que a estas alturas alguien se confunda)

whale-penis.jpgEl pene más grande en términos absolutos es el del Rorcual azul (Balaenoptera musculus), que puede superar los dos metros de longitud (y expulsar 150 litros de semen en cada eyaculación), pero teniendo en cuenta que es el bicho más grande del planeta tampoco impresiona tanto y se queda, tras hacer una sencilla regla de tres, en un pene de 11 centímetros para una persona de metro setenta de alto, lo cual tampoco es que sea para echar cohetes, ni muchos menos.

En el caso de los cirrípedos, sin embargo, el pene llega a alcanzar hasta 20 veces la longitud corporal, con lo que el equivalente humano sería una herramienta de 34 metros, suficiente para echar un casquete con la vecina en su casa sin perdernos nuestra serie favorita. Eso es precisamente lo que hacen los percebes y su calaña, puesto que la necesidad de una cópula para la fecundación unida a la circunstancia de una vida sésil es un gran problema que requiere una solución de dimensiones equivalentes. (En la foto: orca feliz de ver a su cuidador, por ir ambientando)

Muy posiblemente el percebe que nos comemos no sea la especie que posea el pene más largo de todos los cirrípedos pero en todo caso es un digno representantes de estos dotadísimos animales. Téngase en cuenta también que (como suele ocurrir con los penes) es extensible, ya que suele ser bastante molesto tener cosas grandes colgando cuando no se están usando. En esta foto indiscreta podemos ver la cópula entre dos bellotas de mar (cirrípedos balanomorfos, como un percebe pero sin pedúnculo).

copulacirripedos.jpg

Y aquí tenemos un completo video que ilustra la cópula entre unos percebes facilitada gracias al Aquarium Finisterrae. No os fijéis sólo en el acto en sí y comprobad que, efectivamente, extienden las patas para atrapar alimento.

Vale, ya sabéis todo lo necesario sobre los percebes para comenzar con la estrategia de disuasión de discusiones políticas. Para llevar a cabo la disección necesitaremos:

-un percebe bien gordo
-cuchillo
-tenedor
-palillos o alfileres

Teniendo en cuenta que los percebes son hermafroditas no hay problema de que escojamos una hembra, así que en principio cojamos el percebe que cojamos todos deberían tener su pene, como debe ser. Así pues, seleccionemos nuestro percebe y orientémoslo (para tener claro qué es qué, porque para abrirlo da igual cómo lo pongamos):

percebeorientado.jpg

Seguidamente, introduzcamos el filo del cuchillo en la grieta del capítulo y abrámoslo haciendo palanca. Una vez abierto identificaremos los pares de apéndices torácicos, los que usaba el feliz percebe para comer (cuando pacía en las Rías Baixas y su txapapote). El pene nace al final de todos esos apéndices, es decir, cerca del extremo posterior del animal, y se dirige hacia adelante. Este esquema, sacado de un excelente curso de anatomía de invertebrados de Richard Fox (Universidad de Lander), servirá de guía. Aquí el pedúnculo, y por lo tanto el dorso, queda abajo (ojo que hay una errata) mientras que la boca queda a la izquierda. Se muestran sólo los apéndices izquierdos (los derechos se han retirado precisamente para que se vea bien el pene).

anatomiapercebe.gif

El pene se distingue de los demás apéndices porque no está articulado ni ramificado. Una vez estemos seguros de que tenemos el pene localizado, se ensarta en un palillo y se arranca con ayuda de un tenedor, mostrándolo al público espectante. Posiblemente después de la épica historia que hemos contado muchos se decepcionen al ver al órgano en su vermiforme flaccidez. Si se presenta dicha situación podemos decidir explicar que se trata de un órgano extensible y que si a nosotros nos arrancaran de las rocas costeras, nos metieran en camiones, nos pusieran sobre hielo y nos cocinaran en agua hirviendo para comernos las antenas de cuajo a ver cómo se nos quedaba el pinganillo.

Si tras todo este numerito hay quien insiste en hablar de política ya no sé qué me voy a inventar.

Desde aquí me comprometo a intentar hacer una foto de mi percebe abierto mostrando el pene y os animo a que lo repitáis en vuestras casas. Si os ponéis farrucos soy capaz hasta de medir el pene de mi percebe para compararlo con los vuestros a ver quién lo tenía más largo.

Luego diréis que las Navidades no molan.

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Publicado el 17 diciembre 2007 en Ciencia y naturaleza, Empanadas mentales. Añade a favoritos el enlace permanente. 22 comentarios.

  1. Un tema que sin duda sacaré (para evitar politiqueo más que nada) y luego diré que el de un gorila mide 3cm y entonces ya se olvidan de Zapatero para el resto de la noche xDDD

    Se te ha olvidado decir que el percebe es la fase juvenil del ganso ;)

    http://pikaia.wordpress.com/2007/11/02/gansos-y-percebes/

  2. Es decir, ¿que planeas decirle a tu madre, tu abuela, tu tía del opus y tus sobrinas de diez años que llevan toda la noche comiendo pollas enormes? Tío, eres el puuuto amo XDDDDDDDDDDDDDDDD

    Y a lo mejor es el contexto, pero a mí las bellotas de mar me parecen ciertamente similares a… bueno, a un lugar bastante natural para insertar penes.

  3. Añado que si en el comentario anterior solo he hablado de comensales femeninas es porque seguro que los hombres que lo escuchen pensarán que de lo que se come se cría XD

  4. jajajaja… lástima que en estas latitudes no se consumen, al menos no mucho, los dichos cirrípedos… y como en mi santo hogar el único producto marino presente el la mesa navideña es bacalao a la… (coño, no se como se llama, pero tiene que ver con alguna región de España, creo), de manera tal que no podre realizar la demostración, afortunadamente en esta respetable casa de gente de bien nuestras opiniones políticas son más o menos uniformes (los parientes derechistas tienen sus cenas por su cuenta), como pequeña nota precisamente el jueves que pasó entre la colección de invertebrados que tuve que entregar pa’ la materia de zoología iba un pequeño percebe

  5. Un poco de urbanidad, por favor. Hay una serie de temas que están prohibidos en la mesa: política, religión, sexo y enfermedades.

    Tomen nota tanto Copépodo padre como hijo.

    Lo malo es que si nos ceñimos a esta puta norma, las comidas son un muermo.

    En fin

  6. Yo a los percebes los quiero por su profunda espiritualidad, y no por su cuerpo.

  7. Lo tendré en cuenta! que en mis comidas familiares somos 2 (mi tia, que es bióloga, y yo) contra agricultores palentinos… que si el trasvase del ebro, que si los famosos topillos (“los echaron los ecologistas y es un híbrido creado en laboratorio”, o “los soltó la junta”… en fin)… en fin… nunca engordo en navidades por una sencilla razón: me paso las comidas mordiéndome la lengua! jejeje
    Saludos!

  8. A ver si hay percebes y os pongo la foto del mío bien abierto XD

  9. Aquí dicen que es más leyenda que otro poco y que no son tan largos

    http://www.lavozdegalicia.es/sociedad/2007/10/06/00031191690446894207.htm

    pero en la foto es tremendo para el tamaño del animal.

  10. Fíjate Mikel que hablo del pene de los cirrípedos y presupongo que el del percebe que se come no sea el que marque el récord tiene un tamaño muy llamativo. En efecto la foto de la cópula de la bellota de mar es mucho más impresionante, así que creo que con todo ningún otro animal supera la marca de estos crustáceos.

  11. ¿Y un video “How to” para enseñarnos paso a paso cómo diseccionar al percebe? Es sólo una idea…

  12. ¡Ey! Pues no es mala idea, voy a intentarlo.

  13. Algún día me infiltraré en tu cena de Solticio. Y será, posiblemente, el día más felizmente alucinado de mi vida.

  14. Las percebitas han de estar bien contentas allá abajo… Pero qué será más importante para ellas, qué tan largo sepa o como se sabe menear?

  15. Está visto que como admirador de los percebes y honrado miembro de la clase de los crustáceos me toca salir en su defensa. De paso aprenderemos a usar la lógica y a desconfiar de los titulares de la prensa en general.

    La noticia dice:

    Científicos gallegos desmontan el mito del ‘súper pene’ del percebe
    Es la primera vez que se graban imágenes del proceso completo de copulación
    El percebe tenía fama de ser el ‘Nacho Vidal del mar’, pero un reciente estudio de La Casa de los Peces de A Coruña revela que aunque están muy bien dotados, no tanto como creía la sabiduría popular. Algunas voces, sobre todo de mariscadores gallegos, apuntaban a que el crustáceo podía tener un pene 10 veces más largo que su cuerpo. No es verdad.

    La primera confusión es que se asocia el todo con la parte. Es una verdad científica que en este momento el grupo de animales con el pene más largo de la biosfera en proporción con el tamaño del animal lo poseen los cirrípedos. El percebe es un cirrípedo, pero eso no quiere decir que sea él el que posea dicho récord. De hecho dado que se trata de un cirrípedo pedunculado, sun pene. Puede que en su caso el tamaño de su pene sea “sólo” de 1.5 veces su longitud corporal, pero no deberíamos olvidar imágenes como esta antes de hablar de mitos derrumbados:

    Para que considere que ha cambiado algo en cuanto a los campeones de la dotación zoológica es necesario que se diga qué animal supera a los cirrípedos en dotación y dejar de confundir el todo con la parte (las coníferas son los árboles más altos del planeta, y eso no quiere decir que una sequoia sea lo mismo que una sabina). De todas formas la noticia ya la conocía (recuerda que puse precisamente el video de los de Finisterre), pero creo que se explica muy mal, pero bueno, allá cada uno.

    Por si fuera poco no es cierto que fuese la primera vez que se filma la cópula dell percebe, sin ir más lejos en Youtube hay un video anterior:

  16. Joe. ya sabes, escribe un mail a soitu con todo esto, que los periodistas no se enteran (y yo tampoco)

  17. Amigo copépodo:

    Tengo un blog que se llama FRUTOS DEL MAR , y hoy he publicado una entrada donde menciono las BELLOTAS DE MAR.

    Intentando localizar alguna información sobre este bicho –quería saber si eran comestibles- he descubierto tu página, y no he podido resistir la tentación de incluir un link a la misma, para que pudieran ver el originalísimo video que presentas.

    Un saludo,
    Sebastián Damunt
    P.D. Si he hecho algo mal, me lo dices y rectifico.

  18. Que bueno…..cinco años despues de su publicacion y sigue de moda el post :-P Bravo por copepodo!!!!!!

  1. Pingback: Así se hizo “El pene del percebe” « Diario de un copépodo

  2. Pingback: La especie de la semana: Cerviniopsis reducta « Diario de un copépodo

  3. Pingback: Mi epifanía molecular | Diario de un copépodo

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