Pablo de Tarso y el milagro de los patanegras y las butifarras

DANGER: POTENTIALLY HERETIC CONTENT

Lo que viene a continuación es una opinión personal del autor basada en hechos reales pero que no está avalada por el Santo Padre ni cuenta con el beneplácito del mencionado Pablo de Tarso, al que Dios le tenga en su Santísima Gloria. Téngalo presente el lector antes de continuar.

Algunas ciudades históricas de Oriente Próximo resultan un tanto decepcionantes para el occidental que las visita. Así pasa, por ejemplo, con Alejandreta/Iskenderun, lugar donde reposa el Santo Grial según el Evangelio de Indiana Jones y la última cruzada: uno espera encontrarse el Cañón de la Media Luna y en su lugar sólo hay un golfo un tanto insípido (por más que sea el extremo oriental del Mediterráneo) atestado de cargueros. No por nada la peli está rodada en Petra. Algo parecido pasa con Tarso, ciudad de la antigua Cilicia y de la moderna Turquía. Os pondría una foto, pero ni me molesté en sacar la cámara: imagináos cómo era Torremolinos en los años 70 y añadidle un bonus de decadencia y os haréis una buena idea. Pues eso, decepcionante.

pableras.jpgTarso debe su fama a ser el lugar de nacimiento, allá por el año 10, de un señor llamado Saulo pero que hoy conocemos como San Pablo. San Pablo es de los personajes bíblicos que más antipático me cae, y no os penséis que por el hecho de ser ateo todos los personajes de la Biblia me caen gordos, para nada, uno tiene siempre sus preferencias incluso con seres mitológicos de cualquier tipo de religión. Un dato de mucho interés para entender la vida de San Pablo es que, aunque tenían antecesores judíos, era un ciudadano romano de pleno derecho, que es como decir hoy día que eres ciudadano estadounidense: te salen beneficios en todas las provincias del imperio, especialmente en los aeropuertos y esas cosas, y si no te dan por el orto. La principal ventaja que tuvo Pablo por esta ciudadanía fue el privilegio de morir decapitado en lugar de sufrir una larga y dolorosa crucifixión cuando le llegó el martirio, disfrutando así de todo un alarde de consideración de los romanos hacia los suyos que sólo será superado, muchos siglos después, con las hipotecas a 40 años.

La parte interesante de la vida de este santo varón comienza cuando empieza a perseguir a los cristianos, que en aquel tiempo eran un pequeño grupo de judíos que se desgajaron de la doctrina central de su religión (hoy serían tachados de secta sin ningún miramiento). Saulo era todo un fanático religioso por aquellos tiempos y no dudaba en emplear todas sus energías en el noble fin de extinguir la secta emergente, pero hete aquí que, caminito de Damasco, Saulo sufre “The Reveleision“: cuentan las escrituras que cayó de su caballo, se quedó ciego y oyó una voz que le dijo “Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?”. Mucho se ha dicho sobre una posible causa médica (de la que ahora no me acuerdo, pero que empiezan por “esquizo” y terminan por “frenia”) de esta visión, cosa que tampoco tiene mucho sentido, porque si tuviésemos que elucubrar sobre causas científicas para todos los testimonios paranormales que se escriben, sean bíblicos o no, lo íbamos a llevar claro. Lo importante es que Saulo pasó a llamarse Pablo, se bautizó, recuperó la vista y no sólo se convirtió al Cristianismo sino que cambiaría su curso para siempre, y esta es la razón por la que me cae gordo: no puedo evitar ver en San Pablo a un impostor llegado en el último momento, que no sólo nunca conoció a Jesús directamente -y por lo tanto no recibió sus enseñanzas- sino que además se puso a enmendarles la plana a los apóstoles hasta conseguir manejar el cotarro él solito.

La influencia de San Pablo en el Cristianismo es tan inmensa que gran parte de su doctrina proviene de él mismo y no de Jesús. No sería yo el primero que dice que esta religión debería denominarse “Paulismo” para ser más exactos. Él fue el gran responsable de que la nueva creencia se expandiera más allá de los fieles de sangre judía (como defendía el propio San Pedro, primer papa de la historia y verdadera autoridad del Cristianismo si seguimos fielmente las escrituras). Por si todo esto fuera poco viajó mucho por todo el Mediterráneo oriental (menudos viajes se pegaba el tío) difundiendo sus enseñanzas y promoviendo la fundación de comunidades satélite allá por donde avanzaba. La iconografía cristiana representa a Pablo siempre con una espada: es el férreo defensor de la doctrina (de su doctrina) y todo el fanatismo inculcado durante su educación judía se cambió de signo cuando se hizo con el poder en su nueva religión como se puede leer en sus escritos. Hoy diríamos que era del “núcleo duro del partido” y cosas por el estilo: erradicó todo tipo de costumbres judías ancestrales y sus aportaciones a la Biblia están llenar de normas, de prohibiciones, de dogmas y de reglas a seguir y en definitiva cambió el espíritu original del mensaje de Jesús de Nazaret, lleno de amor y buen rollito. Pues eso, que no puedo dejar de verlo como un advenedizo

Sin embargo, no todo iba a ser malo. A mí con San Pablo me pasa como con Aznar: su forma de ejercer el poder me resulta un tanto nauseabunda, pero siempre les estaré eternamente agradecido (y de verdad, de corazón) por algo en concreto. En el caso de Aznar fue por el fin del servicio militar obligatorio, y en el caso de San Pablo, por el levantamiento de la prohibición de consumir carne de cerdo.

Los antiguos judíos eran gente bastante supersticiosa y maniática. Su religión incluía toda una serie de prohibiciones a cual más estrambótica incluso para aquellos tiempos: no estar cerca de una mujer mientras está menstruando, no cortarse el pelo de las patillas, no cultivar dos vegetales distintos en el mismo campo, no yacer con varón como con mujer o (atención) abstenerse de comer carne de cerdo. He leído que una explicación para esta norma en concreto podría ser su uso como medida sanitaria, pues los cerdos son susceptibles de transmitir horribles parásitos. No estoy muy de acuerdo con esta visión porque también los corderos transmiten varias especies de platelmintos y a los judíos les chiflaba ya por aquel entonces. Yo creo que todo eso viene porque los cerdos son posiblemente los únicos animales de granja que, llegada la ocasión, pueden consumir carne humana sin miramientos (como bien sabrá todo lector de “La familia de Pascual Duarte” o espectador de “Hannibal“). Seguro que algún vetusto patriarca judío tuvo algún desgraciado accidente en el que estuvo implicado un voraz cochino y se tomó la medida cautelar de no consumirlo más.

Aunque comprensible para aquellos tiempos, cualquier lector ibérico-macaronésico estará de acuerdo conmigo en que esta norma es una pena. Máxime cuando podemos observar en nuestros días que tales supersticiones se han fosilizado en el alma de los actuales socios del Judaísmo y, por herencia directa, de sus colegas musulmanes. Tal que así nos habría ido a todos nosotros independientemente de nuestra mayor o menos beatitud, pues es bien sabido cómo se las gasta la Iglesia en lo que se refiere a esculpir costumbres y fobias en los encéfalos por muy irracionales que estas sean, y en la historia de nuestro(s) país(es) esta gente ha cortado mucho el bacalao (lo de países va por el sector hispanoamericano de los lectores, no se vaya a sacar punta a ese comentario). Si no ocurrió así con los cristianos, decía, fue precisamente gracias a Pablo, que durante una siesta tuvo una nueva visión en la que le llegaban del cielo butifarras, salchichas, chorizos, panceta, solomillos, paletillas, lomos adobados, orejas, morritos, codillos, morcillas y, en el centro, un delicioso jamón pata negra dieciocho bellotas de un puerco criado en la prístinas dehesas de Lusitania cortado en taquitos muy finos muy finos. San Pablo, que era muy, pero que muy santo, lo rechazó (¡juas juas!), aunque con rápida oportunidad una voz celeste le animó a salir del armario y ponerse hasta reventar de productos porcinos porque “todo es obra de Dios y por lo tanto es bueno”. Así lo escribió Pablo, así lo transmitió y así quedó establecido: los cerdos son divinos, cómelos hasta reventar. De esta forma fue como los cristianos se libraron de aquella lacra gastronómica y de paso consiguieron calorías extra para huir de los leones.

Yo, que soy un poco tocapelotas, tengo muy claro que si hubiera tenido la oportunidad de participar en una rueda de prensa protagonizada por este personaje le haría incisivas preguntas sobre la visión porcina. ¿Acaso por ser hombre de mundo y conocedor de vastos y lejanos países desde Panfilia hasta Macedonia y desde Judea hasta el Latium no se expuso a conocer nuevas experiencias? ¿No es tras una dura marcha a pie cuando más dispuesto se está a compartir condumios con los compañeros de viaje? ¿No existe la posibilidad que en algún descansito a lo largo de la Vía Apia un trotamundos celtíbero le ofreciese a cambio de un trocito de su cordero reseco un mordisquito pequeño e inofensivo de un bocadillo de jamón serrano bien curado con su tomate, su ajito y su aceite de oliva? ¡Amigos del blogoplancton, bendita fue la hora! ¡Eso es un milagro y lo demás son tonterías!

Dad por seguro que de no ser por la audacia de Pablo con su “visión” hoy nos haríamos los bocatas con kebap de cordero. ¡Gracias Pableras!

cerdo.jpg

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18 thoughts on “Pablo de Tarso y el milagro de los patanegras y las butifarras

  1. Rafa 12 marzo 2007 / 22:48

    PD: Tengo que pedir perdón. En el texto de arriba cometí un desliz voluntario, una licencia si se me permite, pero que no me deja la conciencia tranquila y por lo tanto me gustaría precisarlo: el tomate no fue introducido en el Viejo Mundo hasta varias décadas después del descubrimiento de América por lo que el manjar conocido como “bocata de jamón con tomate” no fue posible hasta mediados del siglo XVI y nuestro hipotético amigo celtíbero (llamémosle Patxi) debió ofrecerle a San Pablo en la Vía Apia alguna otra exquisitez porcina, si bien de menor calidad, igualmente deliciosa.
    Mea culpa.

  2. ricardo 13 marzo 2007 / 13:48

    Como lector macaronésico no tengo otra opción que darte la razón: sin jamón no hay alegría en el corazón.

    (En cuanto a las visiones y milagros descritos en la biblia, creo que la expliación más plausible a la mayoría de ellos es el exceso de alcohol en sangre del que los cuenta)

  3. Alejandro 13 marzo 2007 / 21:18

    Hola,

    me parece que te falta leer mucha bibliografía exegética para publicar afirmaciones tan tajantes y seguras.
    Acordate que hace rato se sabe que las sagradas escrituras no pueden ser tomadas como textos históricos con los que se pueden formular conclusiones certeras. Las escrituras son textos espirituales en que lo central es el mensaje que se quiere transmitir.
    En el caso de San Pablo: es un hombre de su época, de su contexto, que dista de ser perfecto como cualquier otra persona. Pero que sigue a Jesús y entiende el mensaje de la Cruz y su opción de vida es la del seguimiento de Jesucrito Pobre y Crucificado. Estaría bueno que veas esto y que leas sus cartas en clave de seguimiento. Tu intuición te va a mostrar que San Pablo es auténtico y que vive de la presencia del Señor y no de ambiciones.

    Me parece que tenés una opinión respetable: denunciás a la iglesia que se maneja con criterios de poder: diferente de la práctica y el mensaje de Jesús de Nazareth.
    Pero tomás a un personaje como San Pablo y le imprimís calificaciones no fundadas, imputándole a San Pablo un papel de ideólogo de una iglesia fanática.

    Si podés leé a Leonardo Boff. Un teólogo que pertenece a la Iglesia Católica, pero que discrepa con las posturas monárquicas, rigoristas y verticales. Lo hace muy bien, basándose en la helenización de la iglesia en los primeros siglos y en la adopción de la estructura monárquica de la epoca. Boff no critica desde afuera y generalizando. De hecho él es uno de los artifices de la Teología de la Liberación y de los Movimientos Eclesiales de Base: movimientos que están dentro de la Iglesia y que actuan desde un seguimiento de Jesús pobre y del Jesús que quiere establecer un reino de Justicia y de Fraternidad entre los hombres.

    Saludos desde Argentina

  4. Rafa 13 marzo 2007 / 22:47

    Hola Alejandro

    Te agradezco de verdad tu aportación. De todas formas te aclaro que lo único que pretendía era reflexionar sobre el hecho de que si podemos comer carne de cerdo con normalidad fue de casualidad (porque Pablo lo quiso así), circunstancia que me parece muy afortunada como dejo patente. Soy consciente de que muchas de las cosas que digo de San Pablo son sólo apreciaciones personales, exegéticas en la medida en que es mi lectura agnóstica y racional (al menos en intención) de la Biblia lo que las inspira, pero tan limitadas como puede ser mi conocimiento y capacidad. El tono de humor del texto deja claro que no se escribió para tomarse en serio, no es esa mi intención.

    Sí que es cierto que veo a este personaje como un impostor, pero lo digo desde fuera del Cristianismo. Desde la fe es fácil justificar el papel de Pablo, pero desde un análisis aséptico y externo no se entiende que su criterio se impusiera al de la supuesta autoridad de la Iglesia primitiva (Pedro). Comparando los Evangelios (de dudosa verosimilitud biográfica ya de por sí) con los textos paulinos creo de corazón que corrompe el sentido original de las enseñanzas de Jesús de Nazaret, al menos en parte.

    En este momento de mi vida mi interés por estos temas es simple curiosidad porque no me identifico con ninguna religión, pero ya que lo comentas reconozco que soy bastante ignorante en todo lo referente a la Teología de la Liberación y que estoy interesado en leer algo del tema, así que te agradezco la recomendación. De todas formas (como hemos podido comprobar hoy) no parece que al Vaticano le haga mucha gracia eso de la Teología de la Liberación.

    Gracias de nuevo por tu comentario.

    Un saludo

  5. -- 14 marzo 2007 / 2:26

    Gran post Rafa, felicidades. Yo dediqué en mi Divina Paradoja algún que otro post a Pablo. Creo que viene bien repasar un par de ideas (que concuerdan básicamente con tu punto de vista): “La tradición del celibato descriptivo de abstención a rajatabla de relación sexual viene de San Pablo”… y no sólo eso. Si leemos con atención sus epístolas, comprobamos que la hoy conocida como “moral cristiana” es en realidad una “moral paulina”. Vemos en dichas cartas ciertas afirmaciones que entran hoy de lleno en la incorrección política, pero sin embargo muchas normas morales paulinas siguen vigentes hoy en día de una forma anacrónica como si de ellas dependiera la estabilidad del cristianismo.
    Todo el capítulo de “caerse del caballo”, “quedarse ciego”, “recuperar la vista” parece que habría que interpretarlo abandonando la literalidad. “Caerse del caballo” es el “caerse del guindo” que se usa hoy: darse cuenta de golpe de algo. “Quedarse ciego” vendría a ser la confusión mental que le provoca la repentina revelación con respecto a su manera de pensar anterior. “Recuperar la vista” sería la asunción de la revelación y el abandono de la persecución de los cristianos.
    A mí particularmente se me antoja como un oportunista. No hay realmente mucha más información más allá del NT sobre Pablo y cualquier idea es posible. Pero parece sospechoso que este personaje se hubiese dedicado con tanto empeño a forjar un sistema moral que no parece ser el propio de Jesús. Es más, diría que hasta en ciertos puntos es contradictorio. Pablo es el gran forjador de la misoginoa tradicional cristiana. Si bien ya el judaísmo era (y es) intrínsecamente machista, los evangelios sugieren que Jesús enmienda el papel de la mujer en el plan divino, cosa que se carga Pablo con la abundante sarta de barbaridades machistas (por otra parte propias de la época) en sus epístolas.
    Sobre Boff: Ratzi, antes de papa, cuando era el prefecto de la Inquisición, uy, perdón, de la Congregación para la Defensa de la Doctrina de la Fe, ya sentó a Boff en la misma silla que unos siglos antes se sentó Galileo para dar cuenta de sus herejías. Pensar que Pablo es un santo ejemplar porque lo dice la tradición es como pensar que las mujeres no pueden ser sacerdotes porque lo dice la tradición: una barbaridad. Si leemos a Pablo con detenimiento y sentido crítico, se nos antoja como un personaje de cuyas ideas sería mejor prescindir. Sí, ayudó a la extensión del cristianismo, pero ¿qué cristianismo?… el paulismo rebautizado como cristianismo. Fueron sus ideas las que generaron el punto de anclaje que ha convertido a la Iglesia en el vagón de cola de la vanguardia de los tiempos. Jesús trajo ideas modernas para su tiempo. Fue un revolucionario y vanguardista. Pero como pasa con las vanguardias, se convierten en mañerismos en manos de ineptos que en vez de entender el mecanismo de actualización y adaptación se encallan en las formas y maneras del pasado. Así, la Iglesia se apaga porque se niega a sumarse al sentido común: a la igualdad de géneros (que Pablo se cargó con su misoginia), a la solución más racional que existe por el momento para contener la expansión del SIDA (los preservativos), a la revisión de sus dogmas que son ideas premedievales y que equivalen a seguir pensando que la Tierra es plana y que el sol gira entorno a ella, etc…
    Y vaya, en este contexto te doy la razón Rafa: que Pablo nos devolviera el jamón es todo un milagro!!

  6. alberto 14 marzo 2007 / 12:02

    Muy bueno, y muy divertido. Me troncho de la risa. Lo curioso de San Pablo es que un día decía una cosa y otro día otra, como por ejemplo el tema del matrimonio de los curas. En una carta dice que el “obispo ha de ser ESPOSO DE UNA SOLA MUJER y un buen padre de familia” (se supone que los demás miembros de la comunidad podían tener varias mujeres, digo yo) y en otra posterior dice que no, que abstinencia y celibato. Y la Iglesia a elegir, por supuesto, la afirmación más restrictiva, ¡faltaría más!
    Un saludo.

  7. Rafa 14 marzo 2007 / 22:31

    Muy buena aportación la de — (por mantener el economato?, nuevo nick?). Esperaba tu intervención. Y estupendo también el apunte de Alberto, creo que es un ejemplo cojonudo de que los mandamases de la Iglesia sólo leen lo que quieren.

  8. SuperSantiEgo 6 abril 2007 / 20:20

    La prohibición de comer carne de cerdo proviene de Egipto, como la circuncisión. Pero la prohibición era estacional: se podía comer en invierno, pero no en verano. Los judíos probablemente heredaron esta prohibición, e incluso se especula con que en origen fuesen una escisión de los henoteístas de Amenofis IV, con lo que lo de la “huida de Egipto” quizá fuese más un “largaos de aquí y dejad de dar la vara” que otra cosa.

  9. Rafa 8 abril 2007 / 19:19

    ¡Vaya! Pues eso sí que no lo había oído nunca. ¿A qué podría deberse esa estacionalidad de la prohibición?

  10. Marple 20 mayo 2007 / 13:28

    Me ha encantado lo de la visión de San Pablo. Deberías enviar una carta (o epístola) al Vaticano para que consideren la posibilidad. Al fin y al cabo, no me parece menos plausible que la de la caída del caballo…

  11. anemona 26 agosto 2008 / 14:48

    Me das un poco de pena porque me pareces un pardillo… aunque me viene bien la foto de San Pablo que es lo que estaba buscando.

  12. Copépodo 26 agosto 2008 / 15:15

    De nada. Comentarios como el tuyo me levantan la moral los días tristes.

  13. Andres 5 septiembre 2008 / 3:51

    vale la pena comentar la dudosa sexualidad de Pablito de tarso, contrario a cualquier Judio el enseñaba no casarse (seria homosexual), yo creo que era bisexual porque el cometia abuso sexual con los miembros de la iglesia,, y eso no lo invento yo, esta documentado en la biblia,, asi como el mismo confienza que es un ratero, un mentiroso, etc, etc.
    era toda una joya este canijo,, y aun asi lo llaman santo

  14. Andresito Perez 14 noviembre 2008 / 18:42

    Pablo de Tarso; Saulo: es una de las personas más buenos en cuanto al siervo de Dios; llego a una conclusion que Pablo no es homosexual; tampoco es un bisexual; lo que tiene pablo es un don; de no casarse; aunque muchos han llegado en decir que se casó, pero la persona así es que nococe a Pablo y por lo tanto es un hereje. Pablo; yo lo invito que analizaremos juntos acerca de Pablo y que no salgos diciendo tonteias. El que dice tonterias esta condenado para ir al infierno, fuera de la palabra de Dios no hay vida.

    Conosco perfectamente bien la teologia Biblica; exegesis; y puedo hacer una exgesis desde la vida de Pablo; y si algun dia: Se logra lo que es debido. Yo le asuguro que nuestrro mundo cambia. Echele ganas Dios les bendiga..

    Teologo Reformado…. No digamos tonterias

  15. cholulita 27 julio 2009 / 21:53

    graaaaaacias por la info mil gracias besos

  16. Copépodo 28 julio 2009 / 7:41

    Madre mía Cholulita, no quiero ni pensar qué info has sacado y para qué maléfico plan vas a usarla.

  17. Milexi 19 abril 2012 / 9:44

    No me gusta
    Es Muy Aburrido

  18. martincx 12 marzo 2014 / 20:30

    Jajaja ¡Gracias a Pablo!

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