Ilustración botánica en la historia: ciencia y arte

“Si sabes dibujar una hoja, sabes dibujar el mundo”

John Ruskin (1819-1900)

En las ciencias naturales el dibujo siempre ha tenido una importancia tremenda. En el caso de la botánica, las típicas láminas de plantas con sus hojas bellamente expuestas y los detalles de las flores y de los frutos no sólo son una imagen que a muchos nos parecen especialmente bonitas, sino que a menudo son útiles o casi imprescindibles para la identificación de las especies. Tal es su importancia que no se concibe la descripción de una especie de vegetal sin uno o varios dibujos que muestren claramente los caracteres diagnósticos. Si bien conforme avanza el tiempo cada vez es más frecuente que las fotografías sustituyan a los dibujos a pluma, sigue siendo muy común encontrarse con magníficas ilustraciones que son herederas de un formato pictórico desarrollado a lo largo de varios siglos, con sus “reglas” propias, sus maestros y sus obras maestras.

Hoy os propongo hacer un brevísimo y muy arbitrario recorrido por algunos de los artistas botánicos más famosos de la historia y por otros que a mí me gustan especialmente.

Como adelanto en el título, el dibujo botánico es una mezcla de ciencia y arte, y diría que más de lo primero que de lo segundo. Así lo pienso porque son necesarias sólo unas mínimas dotes artísticas para conseguir un esbozo o un esquema botánicamente útil (especialmente si se cuenta con una cámara clara), aunque sea un churro. Sin embargo, por muy buen dibujante que sea uno, sin los conocimientos botánicos necesarios (o la supervisión del especialista de turno), el dibujo puede ser completamente inútil al no mostrar los caracteres diagnósticos para poder identificar la planta, que viene a ser la finalidad de la obra. Por supuesto, del virtuosismo del dibujante dependerá que tengamos un simple utensilio científico o una verdadera maravilla: hay dibujos que tienen tantísima vida que evocan a la perfección la planta original. A lo largo de la historia nos encontramos con muchísimos botánicos célebres que, como veremos en breve, tuvieron la capacidad de ilustrar ellos mismos sus floras, aunque no era nada raro que se recurriese a las capacidades de un dibujante con el que trabajar, pero cuando éste era el caso, se trataba de gente especialmente entrenada para el dibujo botánico, y así ocurre aún en la actualidad: los buenos dibujantes modernos en departamentos de universidades o jardines botánicos son personas muy especializadas en este tipo de dibujo, sean o no biólogos.

Podríais decirme que también debería incluir el dibujo de animales aquí, y es cierto que en gran medida comparten tanto finalidad como desafíos, pero para mí las láminas botánicas tienen un encanto especial. En primer lugar por la combinación natural-artificial de muchas láminas: la planta no se dibuja como si estuviese viva, sino que sus partes a menudo se disponen de forma especial para que los caracteres sean visibles, y a veces hay diseccionados ciertos órganos aparte, ¡es casi como un pliego de herbario! (de hecho muchas láminas se dibujan directamente a partir de ellos). Además, el dibujo de plantas es más tedioso que el de animales. Por su naturaleza fractal, al dibujar una planta hay que repetir muchas veces una misma parte, mientras que en el caso de los animales esto no es así, por eso conseguir dar “vida” al dibujo de una planta es un desafío, a mi juicio, mayor. El tercer motivo de mi preferencia es por el regustillo histórico que tiene a sabiduría práctica, ya que durante siglos el conocimiento de las plantas era inseparable del conocimiento médico, y aquí es donde empieza nuestra historia…

La mandrágora (Mandragora automnalis) fue durante gran parte de la historia occidental uno de los pocos analgésicos potentes eficaces en los que se podía confiar. Izquierda, según un copista del “Dioscórides”, derecha, según Ferdinand Bauer en Flora Graeca. Doce siglos separan en el tiempo ambas formas de entender la botánica.

En efecto, desde el principio de la humanidad, el conocimiento botánico ha estado unido a la farmacopea: durante la mayor parte de la historia las plantas era la única fuente de medicinas y su conocimiento y control era una valiosísima información. Si queremos remontarnos a un punto de partida para la ilustración botánica no nos sorprenderá que acudamos a un tratado farmacológico, y concretamente al “kilómetro cero” de toda el conocimiento farmacéutico: De Materia Medica.

De Materia Medica (Περί ὕλης ἰατρικής) es el título del tratado del médico y botánico griego Dioscórides, que vivió en Cilicia (actual sur de Turquía) en el siglo I d.C. Constaba de cinco volúmenes donde se describían hasta 600 especies de plantas medicinales, cómo reconocerlas, dónde y cuándo encontrarlas. No se conserva ninguna copia original de este tratado, como es lógico, pero se sabe que contenía ilustraciones de las distintas especies.

El tratado sienta las bases de la farmacopea europea y mediterránea y fue copiado generación tras generación y traducido al latín o al árabe. Por eso es difícil saber cómo eran las ilustraciones originales, ya que de los ejemplares que se conservan hoy se deduce que en las sucesivas copias y traducciones la calidad de los dibujos a menudo fue perdiéndose o deformándose, dependiendo de las habilidades del copista, si bien se aprecia que en muchos casos volvieron a hacerse dibujos a partir de muestras naturales. El ejemplar más antiguo que se conserva data del siglo VI y se conoce como Codex Vindobonensis 93, o simplemente “el Dioscórides de Viena”. Está en griego con anotaciones en árabe, y se cree que muchas de las ilustraciones son bastante fieles a los textos antiguos. Si bien muchas son abstractas o con demasiados elementos “mágicos”, en otras se puede apreciar el ojo botánico del dibujante y la planta en cuestión es perfectamente identificable, si bien es evidente que estamos en una era pre-científica.

Cannabis sativa en el Codex Vindobonensis 93. Las capacidades del artista son innegables, pero hay algunos errores manifiestos (esta especie muestra una filotaxis alterna y en este dibujo es opuesta).

Muchos de las limitaciones de estos dibujos se debían a las limitaciones técnicas del arte de la época. Los artistas del renacimiento revolucionaron las técnicas pictóricas y eso también tendrá consecuencias en la ilustración de las plantas. Es aquí cuando encontraremos pintores que son capaces de dibujar las plantas con notable maestría, como Leonardo o Durero. Un pintor que a lo mejor no es tan bueno pero que tenía mucho ojo naturalista es el Bosco; en El jardín de las delicias, por ejemplo, aparecen muchas especies de aves fácilmente reconocibles, así como alguna de plantas.

Izquierda: unos humildes yerbajos vistos por Durero. Derecha: detalle del jardín de las delicias. No es difícil identificar el árbol con un estupendo drago canario (Dracaena draco)

La siguiente gran revolución para la ilustración botánica es, obviamente, la imprenta. Al no tener que copiar manualmente los textos de los tratados farmacéuticos se plantea la posibilidad de que tampoco las ilustraciones tengan que repetirse manualmente, sino que de un único dibujo correctamente ejecutado puedan imprimirse tantas copias como sea necesario mediante técnicas de grabado.

Una vez tenemos la imprenta y las técnicas modernas de dibujo, se abre el camino de las láminas botánicas que tanto nos impresionan. La verdadera eclosión del dibujo vegetal tuvo lugar en Eichstätt (Bavaria), donde en el siglo XVII vivió un obispo y entusiasta botánico al cuidado de uno de los jardines más ricos que había en el mundo en ese momento. Este señor encargó a Basilius Besler la tarea de catalogar toda esa riqueza vegetal, y así nació Hortus Eystettensis, la colosal obra que reúne más de 1000 especies de plantas medicinales o comestibles que habitaron alguna vez en dicho jardín, ordenados según las estaciones del año en las que florecían. Aunque Besler fue el encargado de la supervisión del proyecto, hubo muchos artistas implicados que hacían bocetos de las plantas vivas (detalle muy importante) para después convertirlos en dibujos que se grababan en planchas de cobre para imprimir en blanco y negro (y colorearse después). La mayoría de los artistas implicados nos son desconocidos, sólo trascendió el de un tal Sebastian Schedel, todo un virtuoso.

Unos ejemplos de las ilustraciones del Hortus Eystettensis. Aviso para bibliófilos: Taschen tiene una edición de las láminas por 20 eurillos.

Las láminas del Hortus Eystettensis fueron la fundación de esta disciplina científico-artística. La mayoría de las plantas se muestran con el detalle suficiente para ser identificadas y el enfoque es muy moderno, aunque aún había un largo camino por recorrer. Sin duda lo que piden a gritos a estas láminas es un conocimiento más riguroso de anatomía y morfología vegetal, vamos, que hacía falta un Linneo como el comer.

Con la botánica linneana y el conocimiento cada vez mayor de la flora del resto de los continentes, la necesidad de contar con dibujos precisos y útiles de plantas adquirió su magnitud definitiva. Comienza la edad de oro de la botánica y de sus ilustradores con cientos de plantas exóticas descubriéndose a cada momento: era necesario describirlas, clasificarlas, caracterizarlas y descubrir sus posibles propiedades medicinales. Los exploradores recorriendo todos los rincones del mundo enviaban especímenes a jardines botánicos y universidades donde una verdadera explosión de retratistas vegetales se encargó de inmortalizar este fértil periodo de la ciencia.

Al propio Linneo no se le daba especialmente bien el dibujo, pero tuvo la suerte de poder contar con artistas excelentes, como Georg Dyonysius Ehret, botánico y entomólogo alemán con un talento fuera de serie para el dibujo. Ehret no sólo colaboró con Linneo para imágenes tan clásicas como el sistema de clasificación sexual de las flores, sino que ilustró miles de láminas de floras de todo el mundo.

Unas muestras del arte de Ehret (Plantae selectae), podéis disfrutarlas aquí

Las ilustraciones de Ehret muestran todo tipo de caracteres diagnósticos necesarios, detalles de las partes de la anatomía y a la vez siguen siendo muy realistas porque es capaz de que su dibujo desprenda la vida que sólo un artista es capaz de darle.

En el mundo hispanohablante también hubo muy buenos dibujantes de plantas. Tomemos por ejemplo a Antonio José de Cavanilles, botánico valenciano. Posiblemente no fuese tan buen dibujante como otros, pero eso de poder ser uno mismo el que ilustra sus propias obras da mucho caché.


Una Biscutella ilustrada por Cavanilles. Sus láminas normalmente se quedaban en blanco y negro. Illustrationes et descriptiones plantarum

Pero si tuviésemos que destacar una labor de ilustración hispana de entre todas sin duda tendríamos que hacer mención a José Celestino Mutis. Este verdadero fenómeno, todo un ilustrado, nació en Cádiz y vivió gran parte de su vida en América donde desarrolló su trabajo no sólo como botánico sino también como matemático o lingüista. Muchos lo recordaréis porque su imagen aparecía en los últimos billetes de 2000 pesetas. Pues bien, Mutis encabezó la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada, una colosal empresa promocionada por Carlos III con distintos objetivos científicos entre los que era de vital importancia la descripción de la vastísima y muy desconocida flora del virreinato de Nueva Granada, que se corresponde con las actuales Colombia, Venezuela, Panamá y Ecuador. La importancia de esta iniciativa para el conocimiento botánico de América central y del sur es inmensa. Duró 33 años y se describieron más de 20.000 plantas, que se dice pronto.

Lógicamente una empresa como esta necesitaba contar con ilustradores, y aunque el propio Mutis no se encargó de ilustrar toda esta flora, formó a una treintena de verdaderos artistas de la botánica que supieron conjugar arte y ciencia en auténticas maravillas de la ilustración botánica: 6.600 láminas de plantas, de las cuales más de 3.000 son en color suponen la guinda del pastel a la obra de la vida de Mutis.  Ninguna otra expedición botánica de la historia contó nunca con un taller tan activo y poblado dedicado en exclusiva a labores de ilustración. Para que os hagáis una idea de la magnitud de esta flora, Colombia sigue aún publicándola.

Algunos ejemplos de las ilustraciones de la Flora del Nuevo Reino de Granada. Como son obra de muy diversos artistas, no hay un estilo homogéneo, pero detrás de todas ellas reside la intención de formar parte de una obra muy ambiciosa en la que no se escatimó en minuciosidad (enlace recomendado)

La lámina más famosa de esta flora es la de una planta trepadora de la familia de las compuestas a la que Linneo hijo puso el nombre de Mutisia como tributo a una vida dedicada a la botánica.

La famosa lámina de la Mutisia que debió ser el orgullo del propio Mutis. Los tallos de esta trepadora escriben las iniciales del genial botánico gaditano: J C M

Continuando con la ingente labor que supuso (y supone) ilustrar las maravillas de la flora americana, especialmente en el trópico, no se nos puede olvidar mencionar los dibujos de Nikolaus Joseph von Jacquin, médico y botánico holandés que desarrolló gran parte de su actividad en Viena. Contemporáneo de Mutis, visitó en varias expediciones el área del Caribe e inmortalizó muchas de sus plantas en unas láminas impresionantes.

Zamia angustifolia y Haemanthus sanguineus ilustradas por Jacquin

Como podéis ver, la maestría de estos verdaderos artistas no deja de lado la utilidad técnica de los dibujos, con los que cada vez resulta más y más fácil identificar una especie de planta por la calidad de los detalles.

Por si acaso dudábamos que las aptitudes para el dibujo pueden ser al menos en parte hereditarias, dos de los mejores ilustradores botánicos eran hermanos. No es que fuesen buenos, es que para muchos aficionados al tema han sido simplemente insuperables.

Aunque nacidos en Austria, ambos hermanos acabaron desarrollando su faceta artística en Inglaterra. Franz Bauer, por ejemplo, acabó trabajando en el jardín botánico de Kew donde ilustró obras impresionantes sobre orquídeas y helechos y dio lecciones de dibujo científico a miembors de la realeza británica.

Detalles del helecho Woorwardia radicans, por Franz Bauer

Para mí, sin embargo, su hermano era aún mejor: Ferdinand Bauer tiene además una biografía llena de peripecias viajeras. Formó parte de la expedición de  John Sibthorp al oriente del Mediterráneo, cuyo propósito era precisamente explorar científicamente el área donde crecían las verdaderas plantas del Dioscórides, que bajo el Imperio Otomano seguía manteniendo muchísimas lagunas botánicas. La obra que resultó de esta expedición, la celebérrima Flora Graeca, tiene tantas anécdotas que la dejaremos para un próximo post, de momento avancemos que sus 1500 ilustraciones fueron obra de Ferdinand Bauer y para mucha gente rozan la perfección de la disciplina que nos ocupa. Años más tarde viajaría en otra expedición a Australia donde continuaría su labor.

Ilustraciones de Ferdinand Bauer para Flora Graeca: Arbutus unedo, Arum dracunculus, Centaurea acicularis y Cistus cretica

Lo mismo alguno echa de menos que no haya hablado aún de Ernst Haeckel, el biólogo alemán del siglo XIX por el que siento especial predilección, incluyendo sus famosos dibujos, de los que procede la imagen corporativa de esta santa casa. Lo mencionaré porque me gusta especialmente, pero como ya he dicho otras veces, Haeckel era en muchos aspectos un señor con mucha imaginación entusiasmado por las formas de los organismos y sus simetrías. Sus dibujos son ciertamente muy bonitos pero están demasiado idealizadas y pierden realismo. Aunque sentía inclinación por los animales y los organismos unicelulares o microscópicos, también ilustró plantas:

Láminas dedicadas a las plantas en “Kunstformen der Natur” de Ernst Haeckel. Trampas de plantas insectívoras de la familia Nepenthaceae, flores de orquídeas, e ilustraciones de hepáticas y musgos

Después de este recorrido por las floras de lugares más o menos exóticos o de jardines botánicos de fuera de nuestras fronteras me gustaría plantear la pregunta de dónde podemos encontrar buenas ilustraciones históricas de la flora ibérica. Ya hemos mencionado a Cavanilles, pero si tuviese que destacar al que considero el mejor retratista de nuestras plantas creo que el que se merece una mención especial es el alemán Heinrich Moritz Willkomm, otro personaje frecuentemente citado de el bloj, que ostenta aún el mérito de ser el único autor que ha conseguido completar una flora de la península ibérica (el proyecto actual aún está por terminarse). Willkomm no sólo fue el autor de la “Flora Hispanica“, sino que también ilustró con muchísimo talento algunas de nuestras plantas más idiosincrásicas. Juzgad vosotros mismos.

Algunas de las maravillosas ilustraciones de Willkomm (Illustrationes florae Hispaniae insularumque Balearium)

Por supuesto podríamos seguir hablando de otros muchos ilustradores. De hecho a lo largo del siglo XX y lo que llevamos de XXI, la producción de floras de todo el mundo sigue incrementándose y en la mayoría de los casos se cuenta con el trabajo de ilustradores muy competentes, pero la belleza y el cuidado de los dibujos de los siglos XVII a XIX ha dejado marca para siempre. No quiero decir que los dibujantes modernos no sean buenos, al contrario, muchos museos, universidades y jardines botánicos cuentan incluso con una escuela o departamento dedicados a una labor tan especializada, y valorada entre los botánicos y zoólogos.

Viola willkommii, una violeta dedicada a Willkomm por De Roemer, ilustrada por el propio Willkomm y por un dibujante actual para Flora Iberica

Y acabamos con otra cita, esta vez de Stephen Jay Gould:

A los estudiantes se les entrena para analizar palabras, pero los primates son animales visuales, y las claves para los conceptos y su historia a menudo recaen en la iconografía. Las ilustraciones científicas no son adornos o esquemas; son el foco de los modos de pensamiento

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Publicado el 11 enero 2010 en Ciencia y naturaleza. Añade a favoritos el enlace permanente. 33 comentarios.

  1. A mi todo esto que pones me recuerda a la flor de la película de The Wall de Pink Floyd (la escena es esta)

    Ejem. Me otorgo el premio al comentario obviable de este post.

  2. He disfrutado mucho leyendo el post, ya tengo ganas de volverlo a leer. Mola

  3. Después de leer esto, uno se arrepiente de no haber seguido profundizando en el tema de la ilustración científica.
    Aunque no coincido contigo cuendo opinas que la ilustración botánica es mas dificil que la zoológica. Las buenas ilustraciones zoológicas requieren de unos conocimientos de anatomía mucho mas complejos que en el caso de las plantas -al menos para mi parecer-. Y más mérito si cabe tienen los paleoilustradores, que sacan vida de unos fragmentos de hueso. En esta disciplina, hay que destacar al nacional Mauricio Antón, con cuyas ilustraciones crecimos los que leíamos Natura, y que mas tarde ilustraría parte de la megafauna ibérica y a los heidelbergensis de Atapuerca.

    Otro grandísimo post para releer muchas veces.

  4. Eulez: muy “sensual” esa escena de florecitas, jejeje

    Xema: ojo, yo no digo que dibujar plantas sea más difícil intrínsecamente, digo que es más tedioso, que si dibujas un pájaro el pico lo dibujas una vez, pero si dibujas una planta difícil puede que te toque dibujar docenas de hojas… ¡y hay que hacerlas todas igual de bien! Por otra parte, los animales (especialmente los vertebrados) nos son más inmediatos y fácilmente identificables, pero invertebrados y plantas necesitan más “interpretación”. Un tío que no conozca la morfología de una flor o los apéndices de un crustáceo muy probablemente no sabrá hacer un dibujo científico. Y sí, los paleoilustradores tienen un mérito muy especial, auqnue también son más libres de imaginar elementos que no se ven (colores, texturas, etc).

    Gracias a los tres por comentar, ¡me ha llevado una semana acabar el post! ¡A ver si provoca algunos comentarios más hombre!

  5. Ley bloguera número 2435: “El número de comentarios de un post es inversamente proporcional al curro que este ha llevado.”

    Asco de blogs… ¡comentad o morid, ostias! ¡que esto lo hacemos gratis!

  6. Me da mucha envidia, me encantaría que la botánica levantase en mi esa pasión, pero no lo consigo u_u cada vez que abro los apuntes, y veo otra vez algas, setas, briofitas, helechos….etc etc Siento que el mundo se me viene encima. Llevo 4 años escondiéndome de ella, y se que tarde o temprano tendré que plantar cara.

    AHora eso si, tengo que confesarte que después de haberme tragado varias asignaturas de plantas, no había visto apenas ilustraciones, y aunque conocía el nombre de muchos de los personajes de los que hablas, no había llegado a ver sus dibujos.
    Si pienso en flores, a mi cabeza vienen esos incomprensibles esquemas florales, y todas esas formas de hojas y tallos, con nombres que no termino de ver en mi cabeza y que en la ilustración no terminan de quedarme claros… Lo cual sinceramente me deprime.
    Por otro lado el único libro que he tocado ha sido el bonnier, y al menos el mio, no tenia apenas ilustraciones

    Por cierto… se me plantea una duda, si nos tiramos tantos años catalogando flores de América… ¿cómo es que tuvo que venir un alemán a catalogar las nuestras ?!

    Un saludo y felicidades por el post tan elaborado !

  7. +1 eulez

    El otro día me curre un post, que todos leyeron para aprobar un examen, y que nadie me agradeció… Después incluso ví a gente con lo que yo había escrito imprimido xD

  8. Pues si q te lo has currao. No le falta ni un detalle. Como siempre lo pones muy facil para la “profanía” y es un placer aprender en tus páginas. Los dibujos de botánica son preciosos. Aparte de su valor científico inestimable para vosotros los biólogos, botánicos y esa raza increíble de científicos q escudriña todo lo q tenga vida en nuestra Tierra, queda de lo más elegante y denotan buen gusto en decoraciones de interiores.

    Hablando de dibujos de animales además de plantas. nada como la Liebre de Durero o el león de Rembrandt. Por supuesto sin envidiar nada a
    los Girasoles de Van Gogh o nenúfares de Monet (increíbles)

    Eulez, gracias por tu enlace. conocía la música pero no sabía de este vídeo increible de los Pink Floyd.

    saluditos al copépodo y al blogoplacton >:0]

  9. glup! le di a la tecla sin querer antes de revisarlo y tengo q excusarme por repetir la palabra “increíble”, con ésta 4 veces,

  10. Bueno pues voy a comenrar to algo más, pa honrar tu trabajo.
    Es una pena que ahora muchas de las guías vengan con fotos, en vez de con ilustraciones.
    He de confesar que hace unos años cuando empezada a devorar guías de bichos y plantas prefería las de las fotos, porque pensaba que iba a aprender a diferenciar mejor las cosas. Y que equivocado estaba, porque con un buen dibujo aclaratorio es muchísimo más fácil aprender a diferenciar especies.
    A mi juicio las mejores guías son las ilustradas.
    En cuanto a la dificultad de las ilustraciones, estoy de acuerdo en lo que dices de las plantas, pero ponte a dibujar un cirrípedo mismo, o un ctenóforo, dibujar simetría bilateral también tiene que ser repetitivo. Pero vamos poco puedo opinar debido a mis NULAS dotes artísticas, me limito a disfrutar de las láminas.
    salud

  11. Eulez: no por sobradamente conocida es menos fastidiosa esa ley que dices, pero me doy por contento por vuestra colaboración.

    Raven: ¡Cuatro años! ¡Eso es desidia pura, hombre! Pégate ya la panzada y quítate la botánica de encima que no es para tanto. Anda que como te tuviese en las prácticas te ibas a enterar tú. Sobre lo de un alemán haciendo la flora ibérica, pues ya ves, cosas que pasan. En parte es porque ya sabes que la ciencia en España nunca ha sido nuestro fuerte. Expediciones como la de Mutis vienen a ser la excepción.

    Lisis: gracias por comentar. La liebre de Durero es fantástica, también hizo un dibujo del ala de una carraca, creo.

    Mario: ese es otro tema que tengo ganas de tratar algún día en el bloj, ¿mejor dibujos o fotos? En principio tienes toda la razón, aunque no es menos cierto que las fotos son cada vez de mejor calidad y en el caso de muchas guías botánicas no desmerecen nada, pero una guía de aves, por ejemplo, es mil veces mejor con dibujos sin ninguna duda. Prometo dedicarle un post al tema en el futuro.

  12. Muy interesante, para ralladas las ilustraciones del código de Voynich, ¿representan alguna planta real?

    http://www.weirdomatic.com/voynich-manuscript.html#more-1017

  13. El manuscrito Voynich, sí, al estramonio, que es de lo que se hizo un bocata el que lo escribió.

    El tema fotos versus dibujos es muy interesante. En espera de ese prometido artículo que seguro será tan magistral como el presente, solo quiero hacer notar que los dibujantes que se han citado en este post se encuentran entre los mejorcitos, pero que ha habido dibujantes también muy malos. En muchas guías de campo hay fotos muy malas, malísimas. Así que no sería justo comparar láminas de los grandes maestros con fotos cutres de una guía de bolsillo baratuna. Es necesario comparar láminas bien hechas con fotos bien hechas, que también las hay. Lo que pasa que las fotos buenas de buenos fotógrafos son más caras, y las guías suelen contener muchas fotos, así que se van al todo a cien de las fotos y llenan el carro.

    Y casi todo lo dicho a los dibujos se aplica también a las fotos. Un fotográfo muy bueno, que no sepa lo que esta fotografiando, hará fotos muy bonitas e inútiles para fines de identificación. También necesita saber del tema o ser asesorado por alguien que sepa.

    Así que la comparación, para que sea justa, debería ser fotografías de calidad hechas con conocimiento del tema, versus láminas de dibujos.

  14. Luis: había leído algo sobre el manuscrito ese, pero no sabía que tuviese tantas plantas. En WikiCommons hay muchas páginas con dibujos vegetales y después de echar un vistazo llego a dos conclusiones: la primera es que el autor dibuja, al menos en la mayoría de las ocasiones, plantas quiméricas mezclando elementos de aquí y de allá, pero no parecen ser plantas reales. La segunda conclusión es que como dibujante científico es más bien malo. Sería curioso tomar unos ejemplos e intentar identificar qué plantas reales usó para componer cada quimera, pero no sé si sería algo demasiado esotérico para los lectores.

    Macroinstantes: tienes toda la razón, y descuida que tendré en cuenta lo que dices cuando llegue el momento. En el caso de las plantas ya hay guías de fotos que son muy buenas, y algo parecido ocurre con las de reptiles y anfibios.

  15. Dr. Moriarty

    Una vez más, el post es realmente magnífico. ¡Bra-vo! Por cierto, Copépodo, ¿podrías ilustrarme acerca de la ilustración de Durero? Es impresionante lo mucho que se le parecen ciertas obras de pintores japoneses del XIX.
    Un saludo

  16. Aunque me gusta la Botánica, más me gusta la botánica con la que convivo… :D Copépodo: serías el profesor de mis sueños. Sabes transmitir no sólo el tema, sino también tu admiración por él. Gracias.

  17. La botánica de Mecacholo es un encanto, doy fe de ello.

    A mí la Biología ni fu ni fa (de sobra sabes lo que hacía con los libros de Ciencias Naturales en mi más tierna infancia), pero este tipo de ilustración me perturba la fuerza. Es una lástima que se nos escapase la oportunidad de ver la exposición de la obra de José Celestino Mutis en el Jardín Botánico…

    [Que no sé enteré nadie, pero, a pesar de que no te gusta oírlo y de que no te lo crees, sigo pensando que eres la pera limonera]. ;)

  18. Otra preciosa entrada didactibérrima del profe copépodo. ¡Qué delicia para un botánico! Confieso que me pirro por muchas de las ilustraciones que has puesto aquí. Creo que tienes debilidad por Haeckel, pero bueno, para esto es un poco relamido. Aunque tiene su punto, eh? (pero mejor para foraminíferos y otras cosas…)

    Ah, se me caen las bragas con las ilustraciones de Wilkomm… y con las de Flora Ibérica, por decir algo. Considero bastante difícil este tipo de ilustración, como bien dices. Un compañero del departamento de Botánica dibujaba los libros que se hacían allí y se veía la evolución desde los primeros, que eran casi infantiles, a los últimos, profesionales y muy bien ejecutados. Parecía la evolución de los Simpsons, o de Mickey Mouse. Yo lo he intentado (y eso que dicen que tengo buena mano) y se me hizo complicado, desde luego.

    ¡Ay Raven…! ¿el Bonnier? Pero si es de lo peor que hay! Yo, por lo menos para la flora de Murcia me lo compré pero sólo conseguía identificar algunos géneros (claro que tenemos numerosos endemismos e iberoafricanismos, también) y se lo dí a alguien, no sé a quién ni me importa, tienes que conseguirte algo mejor. ¡Si hasta la guía de plantas del mediterráneo de Blume estaba mucho mejor! (perdón por el inciso, tenía que decirlo)

    [Nata, yo también pienso que es la pera limonera... y que se siga sin enterar nadie...]

  19. Es verdad que Haeckel era un flipadillo dibujando, pero me gusta. Las de Willkomm y Bauer son mis favoritas. De hecho la universidad de Córdoba editó un facsímil con las láminas de la Flora Hispanica y son una gozada.

  20. Dr. Moriarty, se me pasó la pregunta. La verdad es que no sé nada de la pintura de Durero, estuve buscando en internet porque leí que además de su famosa liebre había dibujado plantas y esto fue lo único que encontré, pero debería haber más.

  21. me parecio magnifico y tambien me sirvio de ayuda para darme cuenta de lo maravilloso que es la botanica.

  22. ¡interesante blog!

  23. Me parece supremamente interesante, las imagenes estan muy buenas. Estoy haciendo una monografia acerca de la convergencia que hay entre ciencia y arte y me gustaria que pudieras responderme algunas preguntas es eso posible??

  24. yo estoy estudiando ilustración….. y mi proyecto lo he elegido de botánica…..bueno, más bién de naturalismo…. pero me está encantando ver lo versados que están en este tema y lo ameno que lo comparten. Un saludo¡¡¡¡

  25. Hollman Ortiz Buitrago

    Excelente información. Ha sido un placer visitar el blog.

  26. Buen post, como siempre, felicidades por el Blog. Oye Copépodo quería pedirte un favor, tienes alguna ilustración botánica de musgos? es que presento la tesis dentro de poquito y en los apartados (intro, material y métodos, resultados y discusión) habia pensado meter una diapositiva con una ilustración botánica “bien guapa” para no ir muy acelerado, que será lo que pase si me pongo nervioso, a modo de truquito para tomar aire en la diapositiva que introduce a cada apartado… además la genética es tan poco visual jajaja la de Sullivant de tu post “una flora maldita” ya la descargue :p
    gracias!!!!

  27. Isaac, justo los Icones de Sullivant eran los que te iba a recomendar, que están disponibles en internet, por ser mis favoritos, pero si quieres de otro tipo, todo depende de qué te interese: ¿dibujos tipo florístico, por ejemplo, o con secciones y cortes, mostrando estructuras? ¿Un trabajo clásico o algo más moderno? ¿De algún grupo de musgos en concreto? Hay monografías con muy buenos dibujos, y la propia Flora Ibérica (en preparación) cuenta con buenos dibujantes.

  28. Gracias Copépodo, no sabía como buscar el trabajo de Sullivant “Icones”, lo que me interesa es que sean bonitos y expectaculares jajaja dado que el resto del powepoint son gráficas de barras y árboles NJ, por eso no me importa mucho que sean flóristicos o de los detalles estructurales mientras le aporte un toque artístico a la presentación, casualmente acabo de conocer a una ilustradora botánica que me ha dicho que tiene ilustraciones propias de las especies de Ecuador que utilizo en mi tesis, así que voy a pasar a verlas y escanearme unas cuantas (en el caso de que me gusten), de todas formas ¿conoces de tipo florístico algun trabajo que sea bueno que me puedas recomendar? donde bajarlo, o con que nombre buscarlo en internet¿?
    Muchisimas gracias!!!

  29. Muchas gracias por el post! Preciosos grabados y muy interesante la información. Creo que voy a rebuscar en amazon algún libro sobre cómo hacer ilustraciones botánicas, porque has echo que me pique el gusanillo sobre este tipo de ciencia/arte.
    Ah, y muy entretenido tu blog, me encanta:)

  30. Isaac, ¿Te refieres a briófitos o en general?

    Sofía: gracias por pasarte

  31. Os recomiendo para empezar a dibujar y entender el dibujo botánico los cursos en el Real Jardín Botánico de Madrid que imparte Marta Chirino, geniales… y ella un encanto.Gloria

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